En memoria de José María Íñigo

Toni Morilla, EA3-0345, y Paco Criado, EA4-0624

La radio y la televisión españolas están de luto. Se nos ha ido José María Íñigo, locutor y periodista grande entre los grandes de nuestro país. Todos recordaremos su voz suave y cálida. El tono cercano y natural con el que hablaba. La afabilidad y cortesía con la que siempre se expresaba.

Es menos sabido que además se dedicó a la literatura y publicó varios libros. Por si eso fuera poco, y eso no trasciende al gran público pero sí a nosotros, era radioaficionado en activo con el indicativo EA4JI. Se le pudo ver en Ávila, en la feria Iberradio 2017.

Para homenajear al desaparecido Xavier Paradell, editor de la versión española de la revista “CQ Radio Amateur”, colaboró con A.R.M.I.C. (Associació de Radioaficionats Minusvàlids Invidents de Catalunya) y envío una grabación como EA4JI. A Xavier se le diagnosticó un tumor cerebral y se le pudo hacer este homenaje en vida, en la Escuela de Náutica de Barcelona. Como reconocimiento a José María, la citada asociación le ha dedicado su última tarjeta QSL.

Si no nos falla la memoria, en alguno de los programas que presentó cuando estaba en la cresta de la ola exhibió un carnet, probablemente de la URE, con el que acreditaba su condición de radioaficionado. Este gesto despertó la curiosidad por la radio de algún chaval que hoy estará leyendo estas líneas.

José María nació en Bilbao en 1942. Descubrió su vocación periodística muy joven, pues a los 15 años ya trabajaba para la Radio Bilbao, pasando a la COPE poco después. También trabajó para la prensa escrita y para la Agencia EFE. Más tarde se trasladó a Londres. Allí, sin haber cumplido todavía los 20, colaboró con la BBC y con algunos programas musicales de la SER, entre ellos el veterano “Los cuarenta principales”. De vuelta a España, trabajó en diversos programas musicales de radio y televisión. Creció su prestigio en el mundo del pop hasta tal punto que si hacía buena crítica de un disco, tenía el éxito garantizado.

Su gran momento llegó con los años 70. TVE produjo dos programas míticos y, en su momento, rompedores que le llevaron al estrellato y la popularidad. Nos referimos a “Estudio abierto” y “Directísimo”. “Estudio abierto” se transmitía al principio por la Segunda Cadena, el “UHF” se decía entonces, que no tenía cobertura nacional, pero más tarde pasó a emitirse por la primera. La fórmula de ambos programas era parecida: actuaciones musicales y entrevistas. Los invitados solían ser gente famosa, pero también acudían al programa personas corrientes con algo curioso que contar.

Los que tuvimos la suerte de conocer esos programas de chavales nunca olvidaremos la imagen de modernidad que transmitía, y esos bigotazos tan personales y característicos que nadie más se atrevía a llevar. Su estilo, ameno y educado, era especial, era distinto a todo, era otra cosa. Una vez, entre la gente curiosa que acudía a su programa, entrevistó a un señor que llevaba a un león. Cada vez que el felino se levantaba, José María lo hacía también con evidente aprensión hacia el animal. ¿Quién no estaría nervioso ante un bicho de doscientos kilos todo músculo, garras y dientes?

La memoria nos puede patinar un poco, pero debió pasarlo peor cuando le tocó entrevistar a Jane Birkin. Por la época la actriz y cantante era, ¿cómo decirlo?, muy desenvuelta. Años antes había interpretado la sensual y escandalosa canción “Je t’aime moi non plus”. Si se trataba de una mujer que daba que hablar en la Francia de los años 70, ya podéis haceros una idea de los calificativos que le dedicarían por la misma época en España. Y José María tuvo el cuajo que hay que tener para traerla a su programa. La chica chapurreaba español y decía palabrotas. Aquello era en directo y el bueno de José María se las vio y deseó para reconducir la entrevista cada vez que a Jane le daba por usar sonoros y contundentes adjetivos calificativos castellanos.
Otra entrevista polémica fue la que le hizo a la escritora argentina Esther Vilar, autora del libro “El varón domado”, en el que defendía que la mujer no estaba oprimida por el hombre, sino que se aprovechaba de él. Tras la entrevista hubo algún intercambio de ideas con un grupo de feministas de la España de entonces. También el gran José María se atrevió a llevar al directo el debate, algo que en aquellos momentos no se llevaba mucho. Con el criterio actual el resultado se juzgaría como superficial y flojo, pero para la época la escena era inaudita.

Aunque, sin lugar a dudas, la joya, la guinda del pastel, la sorpresa del roscón de Reyes fue Uri Geller. Cuando José María decidió llevar a su programa al mentalista israelí, según unos, farsante, según otros, no sabemos si sería consciente de la que se organizaría en nuestro país. La entrevista se desarrolló en inglés, recordemos que José María dominaba el idioma, y fue inolvidable. En el curso de la misma, el israelí dobló cucharas y arregló relojes. Pero la cosa no acabó aquí. El invitado animó a los espectadores a seguir sus instrucciones en casa para hacer lo mismo. No exageramos al decir que toda España se puso a frotar cucharas y a concentrar su energía mental para conseguir que los relojes estropeados, que entonces eran todos mecánicos, volvieran a funcionar. Y el caso es que mucha gente consiguió doblar cucharas y poner en marcha el viejo reloj del abuelo que hacía años se había parado. Sin embargo, no consiguió doblar una cuchara que estaba dentro de una caja de plástico. Aquello lo había preparado un grupo de parapsicólogos españoles que quería demostrar que los supuestos poderes de Uri Geller eran un fraude. La cosa pasó desapercibida porque dicha caja estaba en medio de un montón de objetos que el israelí iba tomando. Uri dijo que parecía que se había doblado algo, aunque el grupo de parapsicólogos que había diseñado la prueba lo negaría con posterioridad.
Después de estos programas, su popularidad decayó poco a poco, aunque siguió trabajando en televisión y radio. A partir de 2011 pudimos oír su voz, su preciosa voz, en los comentarios al Festival de Eurovisión. Colaboró en televisión, en “Aquí la Tierra”. Allí pudimos verlo, como buen vizcaíno, entre fogones. Visitaba las cocinas de algún restaurante. Entre el cocinero del mismo y él nos contaban cómo se elaboraba el plato más famoso del sitio y luego lo degustaba. Con su tono amable, con su clase, con sus tablas de gran comunicador.

Su última etapa en la radio fue en el programa de RNE “No es un día cualquiera”, que dirige Pepa Fernández, donde colaboró con gente tan dispar como los fallecidos José Antonio Labordeta y Antonio Fraguas “Forges”, o con Pardo, Ortega y Aberasturi.

En este programa, como buen todo terreno, habló de su experiencia viajera y musical, y entraba en debate en las discusiones más serias. Tuvo un espacio gamberro, que no se emitía ya en la última temporada, llamado “Música de gasolineras”, con la canción “Chupa la gamba”, donde podía sorprendernos con cualquier perla fuera de catálogo.

Era un hombre muy al día en las nuevas tecnologías de la información, y presentaba un espacio de inventos de lo más exóticos. Con Pardo nos deleitaba con música, crónicas y experiencias viajeras, y en el contundente espacio “Hablemos español, ¡leches!” los “escuchantes” (así se definen los seguidores de este programa) enviaban ejemplos de garruladas de anuncios con extranjerismos innecesarios. A José María, a pesar de ser anglohablante, no le gustaba que se usaran palabras en inglés mezcladas improcedentemente con el habla castellana.

Después de luchar contra su enfermedad, José María nos dejó a los 75 años el pasado cinco de mayo de 2018. Descansa en paz maestro. Gracias por los buenos momentos que hemos pasado contigo.

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