Informe nº 111 de 21.06.2020 para ‘Tras las ondas’, de Kevin Ibáñez

INFORME Nº 111

Estimados oyentes de TRAS LAS ONDAS, reciban cordiales saludos desde Madrid en nombre de la AER, de la Asociación Española de Radioescucha.

Este informe lo vamos a dedicar a la emisora antifranquista por excelencia, la Radio España Independiente, conocida popularmente en tiempos de la dictadura como La Pirenáica.

Retrocedamos en el tiempo, nos vamos a finales de la década de los 30 del pasado siglo. El secretario general de la Internacional Comunista, Jorge Dimitrov, encomendó a Palmiro Togliatti, del Partido Comunista Italiano, la dirección de un grupo de emisoras encargadas de la propaganda antifascista destinada a sus respectivos países.

Dolores Ibárruri, conocida por La Pasionaria, fue la encargada de poner en marcha la emisora española: Radio España Independiente. La Pasionaria tuvo la ocurrencia de llamarla también como Estación Pirenaica, para que pareciese más cercana a los ojos de los españoles que vivían bajo la dictadura.

Hasta ese momento, los españoles habían podido escuchar las emisiones en castellano de Radio Moscú o de la BBC de Londres, entre otras, que dirigían la guerra de las ondas contra el nazismo.

Fue la radio clandestina más popular, conocida como “Estación Pirenaica”, cuya ubicación siempre estuvo rodeada de leyenda, al creerse que emitía desde los Pirineos franceses, lo cual nunca fue así.

Esta emisora comenzó a emitir desde sus estudios en Moscú el 22 de julio de 1941, pero con planta emisora en Ufá, la capital de la República de Baskortostán. La emisora ideada por Dolores Ibárruri comenzó con la dirección de Irene Falcón.

Por cierto, sintonizar las emisiones de esta emisora estaba penado con cárcel.

Era todo un clásico de las ondas “Aquí, Radio España Independiente; estación pirenaica, la única emisora española sin censura de Franco… transmitiendo por la onda…”, y finalizaba las emisiones con la melodía “Suspiros de España”. Otro dato curioso es que usó como señal de intervalo el Himno del Riego, himno oficial de España durante diversos periodos, entre los que está el de la II República. Escuchemos el inicio de emisiones.

<GRABACIÓN INICIO EMISIONES>

En España y en respuesta, se creó inmediatamente el Servicio de Interferencia Radiada (SIR), confiando a los centros de transmisiones de los ejércitos a fin de «interferir las emisiones radioeléctricas que trabajan al servicio de los enemigos de España».

Radio España Independiente respondió con un aumento de potencia y el empleo de las llamadas «ondas volantes» desde Hungría y Bulgaria a fin de burlar las interferencias y multiplicar los canales de penetración. Veamos cómo sonaban estas ondas volantes en 1959.

<GRABACIÓN ONDAS VOLANTES >

Junto al afán por desacreditar las emisiones de La Pirenáica, el gobierno franquista se esforzó en crear interferencias que ahogaran su voz.

En enero de 1960, el consejo de ministros aprobó un crédito extraordinario de 8 millones de pesetas, unos 48 mil euros, para invertirlo en estaciones para interferir a La Pirenaica. Durante los años siguientes se destinaron más créditos extraordinarios a este fin.

Pero, también hay que decirlo, EE.UU. ayudó con apoyo técnico y préstamos especiales. Además, las emisoras estadounidenses «La Voz de América» y «Europa Libre» obstruyeron desde Munich las ondas pirenaicas.

A partir de 1952, con la llegada como nuevo director de Ramón Mendezona, conocido en el exilio como Pedro Aldámiz, la estructura varió y la música y la voz femenina se incorporaron a la emisora, con mayor variedad de programas y un tono menos duro.

Durante la II Guerra Mundial, en 1951 se trasladó de Ufa, en Rusia, a Bucarest.

Muchos españoles fueron los que escucharon alguna vez esta emisora clandestina, que llegó a recibir a la semana entre 1.200 y 1.500 cartas de los oyentes durante sus años de mayor apogeo, y radió más de 108.000 emisiones.

Una de las mayores preocupaciones de los redactores de la emisora, no sólo era el lenguaje, sino la autenticidad del discurso, cuidando que no apareciese como “algo de fuera”, “de la emigración”, sino como una emisora que podría estar en Madrid o en Sevilla, llegando a emitir por distintas frecuencias para evitar las interferencias causadas por las autoridades franquistas. Eduardo de Alcázar(conocido en el exilio como Carlos) llegó a decir que «Estábamos en el extranjero, pero vivíamos en España»

La emisora informaba sobre huelgas, denuncias de malos tratos, acontecimientos nacionales, crónicas, proceso judiciales e hechos internacionales (como la revolución cubana o la revolución portuguesa de los claveles, la tiranía de los “coroneles negros” en Grecia.

Un hecho curioso, entre 1963 y 1966, el programa Antena de Burgos difundía colaboraciones de los presos políticos que estaban en la cárcel de Burgos. Cada semana hacían llegar a la emisora de las maneras más insospechadas la denuncia de su situación y las noticias del interior de la propia cárcel.

Las fuentes de información de la emisora eran variadas. Llegó a recibir los servicios de 7 agencias de prensa, aunque en la primera época la más utilizada fue –como no- la soviética TASS. Además, les llegaba información vía telex directo desde París, donde llegó a haber una redacción encabezada por Federico Melchor. También hubo una redacción en Madrid, al mando de Francisco Barrios, que utilizaba el seudónimo de Jacinto Mestres. Contaba con los corresponsales del periódico francés L’Humanité, diversas fuentes como agencias, la BBC y, como no, las emisiones de RNE para contrarrestar su propaganda en el interior del país.

A partir del 15 de octubre de 1975, con la enfermedad de Franco, La Pirenaica emitirá en sesión continua. El 20 de noviembre anunciaron su muerte, cuando aún se silenciaba en los medios oficiales, e incrementó la potencia gracias a las ayudas de Ceausescu –pues el régimen comunista rumano era quien financiaba la emisora-.

Legalizado el Partido Comunista de España en abril de 1977, La Pirenaica hacía tranquilamente encuestas en las calles de Madrid sobre el tema.

La última emisión fue el 14 de julio de 1977, en directo desde Madrid, con la sesión inaugural de las Cortes constituyentes. Entonces, Ramón Mendezona, que fue el último director de la emisora, dijo que “Si nuestra labor ha servido en algo para la reconquista de la democracia, damos por bien empleado el esfuerzo” y añadió “Expreso mi agradecimiento a todos los que con su ayuda desinteresada hicieron posible estas 108.360 emisiones”. Oigamos el inicio de la despedida de aquel día:

<GRABACIÓN DESPEDIDA>

Tras el acceso a un escaño de Dolores Ibárruri y Rafael Alberti los mandos comunistas dieron por finiquitada su misión.

Antes de acabar, no olviden que pueden contactar con nosotros en el correo: radio@aer.org.es así como en nuestra web aer.org.es y en nuestros perfiles en la redes sociales de Facebook y Twitter.

¡Hasta la próxima, muchos 73s y buenos DX!

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